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23 Jun

La industria textil: la otra cara de la moda.

Esta es una historia que no solo habla de la ropa, esta es una historia que cuenta el detrás de las grandes marcas, hoy quiero hablarles de todas esas manos que hacen posible el modelo actual de la moda, el Fast Fashion.

Decidí tocar el tema más a fondo ya que al estar en contacto con marcas locales, nacionales y extranjeras y observar las diferencias que existen entre estas uno se empieza a preguntar de donde vienen las cosas, ¿y cómo es que hacen rentable su modelo económico?

El precio de la ropa se ha reducido muy notablemente en las últimas décadas, donde antes había modistas, costureros y zapateros ya no hay más que el recuerdo.

La industria textil es un negocio que prefiere ‘esconderse’ e instalarse en los países de bajos recursos, ya que las leyes laborales lo permiten.

De acuerdo con el portal  El Espectador, las marcas más famosas de ropa en el mercado son quienes se ven más beneficiadas en este entorno, ‘emporios’ como H&M, Grupo Inditex, Mango y muchas más se dedican a la búsqueda de proveedores que les permitan obtener una mayor rentabilidad, una producción a bajo costo en donde las personas que se encargan de hacer ‘la mejor ropa del mundo’ trabajen en condiciones inaceptables y con salarios extremadamente bajos.

Thank you to Meena Ji for participating in our Fashion Revolution Date at Mehera Shaw. Meena Ji is our quality control person and upcycled accessories trainer with our women's development project. - Curated by The Rushing Hour Minimal and Ethical Fashion Brand

Aquí quiero abrir un paréntesis ya que al hablar del tema en la oficina  escuché la anécdota de unas diseñadora de modas que trabajo en países como China y Turquía: ella me dijo que todo era muy controversial ya que bajo nuestro contexto las personas tienen un mejor salario y diferentes oportunidades, aquí en México la mayoría de las personas puede ir a la escuela pública encontrar un trabajo, quizá  con un salario bajo pero aun así muy por encima de las condiciones de países como Haití, la India, Camboya, etc.  A pesar de que siempre escucho quejas la ley es buena para los mexicanos sin embargo en esos países no, y uno ve como monstruos a las industrias pero la realidad es que han llevado trabajo a esos países en donde los niños no van a la escuela, en donde no solo trabajan en condiciones deplorables, viven en condiciones deplorables y claramente las empresas han encontrado su modelo de negocio más rentable, inclusive los gobiernos de dichos países invitan a las empresas con sus salarios extremadamente bajos pactando  a costa del trabajo de todas esas personas.



Los salarios

Y es aquí donde hay una controversia escabrosa:

 Las marcas de moda ganan mucho dinero obvio que tienen los recursos para pagar mejor

A lo que un nacionalista diría, si quieren igualar los salarios por qué no traer a las industrias de vuelta a nuestros países de origen. Es decir si quieren ganar lo mismo que en México o en Estados Unidos en todo caso deberían de regresar la industria y dar trabajo aquí, ya que también se necesita, pero es obvio que nadie trabajaría por los 25 dólares mensuales que se dice  pagan algunas empresas lo equivalente a 492 pesos mexicanos al mes, una persona vendiendo chunches en la esquina gana muy por encima de dicho salario.

Al subcontratar en estos países, las grandes empresas no asumen ningún riesgo y se llevan todos los beneficios. Por el contrario, en los talleres textiles de estos países los trabajadores, sobre todo mujeres y niñas, viven en condiciones parecidas a la esclavitud: jornadas laborales de 12 horas y un salario mensual de unos 78 euros es lo que ganan en países como India o Bangladesh, algo así como 1671.32 pesos mexicanos.

Los salarios difieren pero pocas veces superan los cien euros al mes. Un ejemplo de esto son los empleados del Plaza Rana que trabajaban fabricando productos para compañías como Primark cobraban unos 28 euros al mes. En India, un informe del Centre for Research on Multinational Corporations documentaba hace unos años cómo niñas y adolescentes trabajaban sin contrato más de 72 horas a la semana con un salario de 0,88 euros al día. Para colmo, sólo podrían disponer del dinero ganado una vez transcurridos entre tres y cinco años y lo emplearían en la dote matrimonial. Entre las firmas involucradas en este escándalo se encontraban: Inditex, El Corte Inglés, Cortefiel, Primark, Tommy Hilfiger, Timberland, H&M, Marks&Spencer, Diesel, Gap y C&A.

La industria textil se ha teñido de rojo.




El 24 de abril de 2013, los nueve pisos del edificio Rana Plaza se derrumbaron. Murieron 1.130 personas y más de 2.500 resultaron heridas, fundamentalmente trabajadores de cinco fábricas textiles que operaban en el complejo y que tenían entre sus clientes a una treintena de marcas de ropa internacionales.

El derrumbe se produjo en apenas unos instantes, pero se tardó tres semanas en sacar todos los cuerpos de los escombros y limpiar los restos de la tragedia. El impacto y conmoción por el suceso llevó a Gobierno, compañías textiles internacionales y dueños de fábricas a realizar varios acuerdos para cambiarle la cara a un sector que representa el 81% de las exportaciones de Bangladesh.

Un día antes de la catástrofe las autoridades acusaron a los propietarios de las fábricas de ignorar las grietas que aparecieron en el edificio el martes, un día antes de la catástrofe. Algunos de los heridos en el accidente acusaron a los responsables de las fábricas de obligarles a trabajar. “Ninguno de nosotros quería entrar al edificio, pero nuestros jefes nos forzaron”, ha dicho Nurul Islam, uno de los trabajadores heridos, al portal de noticias Bdnews24.com.

“Obligados a trabajar durante horas agotadoras” fue el mensaje que una joven de Gales encontró cosido y escrito a mano en un vestido de la cadena Primark.

Mensaje de auxilio escrito en una etiqueta de ropa. Foto: Contexto/Internet)



Y qué papel juega el consumidor

Es muy complicado ya que todo esto es una cadena, marcas, gobierno y consumidores tienen que tener la conciencia de generar un cambio pero el mundo de la moda es tan rápido que solo responde a la demanda y solo  es capaz de cubrirla con dichas prácticas.

Al final del día  la solución nos puede pasar evidente; aumentar los salarios en estos países pero eso supondría un aumento en el costo de nuestra prenda pero entonces hasta donde estamos dispuestos a pagar de más por un blusa, y tampoco dudo que existan personas que no tienen la capacidad económica para poder gastar un poco más o que les resultaría mucho más difícil.

Con esri no quiero que decirles que no compren en dichas cadenas, eso es decisión de ustedes además de que creo que la mayoría lo hemos hecho; a los diseñadores nos hace falta poder ofrecer a nuestros clientes más que vestidos hechos a medida para fiestas de gala, graduaciones, bodas y XV años, contados son los creativos que se dedican a diseñar ropa casual cuando este es el mercado que más vende en el mundo. Es verdad que cada vez son más las marcas de moda locales que van surgiendo pero aun no es suficiente.

Creo que podemos proponer más en este mundo de la ropa casual y no solo quedarnos con lo mismo, saben yo también amo el mundo de la alta costura pero en general creo que podemos experimentar más en eso.

 

Coraline Suárez
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